Meditación
Adopto la postura del loto. Cierro los ojos. Respiro. Pongo toda mi atención en mi respiración. El aire entra en mi cuerpo, el aire sale. Inspiro..., expiro. No intervengo. Sólo observo. El aire entra, el aire sale.
El cuerpo se rebela, siento dolores. Me distraigo. Retomo la atención. Inspiro..., expiro. La tensión se incrementa en mis músculos y el dolor se hace insoportable. Quiero dejarlo. Inspiro..., expiro. El aire entra, el aire sale. No hago nada, sólo observo. Las protestas de mi cuerpo desaparecen, no me condicionan más. Inspiro..., expiro.
Las ideas, las imaginaciones, las historias de diario, los seres queridos, los enemigos, aquellos deseos, mi agenda... Sólo observo, no emito juicios. No sigo los guiones que propone mi mente. Dejo pasar todo. Sólo existe la respiración. Observo como entra y como sale el aire de mi cuerpo. No intervengo. No altero su ritmo. No gobierno. Sólo soy consciente de mi respiración. Toda mi atención está centrada en observar mi respiración. Mi cuerpo sabe que hacer. Yo sólo observo. El aire entra, el aire sale.
¿Qué busco? ¿cual es el objetivo? ¿y las respuestas?. Mi mente genera mil dudas metafísicas proponiendo debates intelectuales sin fin, pero yo no los sigo. Simplemente observo como se desvanecen al no secundarlos. Sigo respirando. El aire entra, el aire sale. Inspiro..., expiro. Sólo observo.
El tiempo es respiración. Yo soy respiración. Me dejo atrás. Ya sólo respiro. No hay tensión, sólo hay respiración. Observo. Silencio....Nada....YO.
El cuerpo se rebela, siento dolores. Me distraigo. Retomo la atención. Inspiro..., expiro. La tensión se incrementa en mis músculos y el dolor se hace insoportable. Quiero dejarlo. Inspiro..., expiro. El aire entra, el aire sale. No hago nada, sólo observo. Las protestas de mi cuerpo desaparecen, no me condicionan más. Inspiro..., expiro.
Las ideas, las imaginaciones, las historias de diario, los seres queridos, los enemigos, aquellos deseos, mi agenda... Sólo observo, no emito juicios. No sigo los guiones que propone mi mente. Dejo pasar todo. Sólo existe la respiración. Observo como entra y como sale el aire de mi cuerpo. No intervengo. No altero su ritmo. No gobierno. Sólo soy consciente de mi respiración. Toda mi atención está centrada en observar mi respiración. Mi cuerpo sabe que hacer. Yo sólo observo. El aire entra, el aire sale.
¿Qué busco? ¿cual es el objetivo? ¿y las respuestas?. Mi mente genera mil dudas metafísicas proponiendo debates intelectuales sin fin, pero yo no los sigo. Simplemente observo como se desvanecen al no secundarlos. Sigo respirando. El aire entra, el aire sale. Inspiro..., expiro. Sólo observo.
El tiempo es respiración. Yo soy respiración. Me dejo atrás. Ya sólo respiro. No hay tensión, sólo hay respiración. Observo. Silencio....Nada....YO.





