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Para la consecución de los objetivos, no importa tanto la forma que se adopte (puede ser exquisita en algunos casos), sino el fondo de lo que se pretende transmitir, y esto último con independencia de la habilidad u oficio que cada uno tenga en el ejercicio de la comunicación.
Mi primer objetivo es también ser leído. Si algun día esto sucede, quizá pueda alcanzar un segundo objetivo que es sumarme al de la gente que permanece alerta ante la posibilidad de pérdida de nuestra dignidad y libertad individual como seres humanos, en favor aquellos cuyo único objetivo y credo a su vez es alienarnos en su beneficio.
Un objetivo de tercer nivel es evidentemente hacerse rico y retirarse con las ganancias derivadas de los clicks en los anuncios Gooooogle que nuestros incondicionales lectores producirán.
La motivación adicional que me hace dar el paso, es el hartazgo infinito que tengo ya de muertes de inocentes (como tú y como yo), dentro de esta tercera guerra mundial con el terrorismo que estamos viviendo, y con unos gobernantes dedicados al ilusionismo mesiánico y salvador con una mano, mientras con la otra dan palmaditas a los que quieren acabar con nosotros.
De las pesadillas hay que despertar haciendo algun esfuerzo. Yo lo intento concienciandome de ello y en la esperanza de que lo que escribo pueda ayudar a concienciar a algún otro.
El problema radica en que parece importante dar una imagen uniforme para vender la solidez y fundamento de nuestras ideas, si es que pretendemos interesar a alguien.
He elegido otra forma, debido a que yo mismo puedo ser tachado (como diría Mason protestando ante el juez en una vista) de inconsistente, irrelevante e inmaterial. Ello es debido a mis diferentes estados de conciencia y consciencia según las circunstancias. Uno tiene sus limitaciones. Por ello, en este espacio blogosférico los artículos tienen tres personalidades distintas y un único culpable verdadero. Es como el misterio de la Santísima Trinidad.
Está el Perry que escribe ahora desde los instintos, luego el que a veces lo hace desde el sentimiento más exaltado y vehemente, y finalmente el que trata de hacerlo desde la frialdad análitica del intelecto y la razón representado por Perry Mason.
Por este orden de roles de Perry, se ve claro que la dificultad de la comunicación es creciente y requiere de mí, esfuerzos que, aunque deseados, no siempre encuentran su vía de expresión. Desearía siempre ser el Perry elevado, consciente y preclaro, aunque lo habitual es que sea el más cercano a la inconsciencia, estado que por otra parte es el con el que más a gusto, por entrañable y familiar, nos encontramos todos la mayor parte del tiempo.
En fin, uno más. Veremos donde llego. Aunque pierda amigos, adhesiones y permanezca en la soledad más absoluta, seguiré bregando todo lo que pueda en la lucha contra la imposición y la mentira, contra la traición y el bandolerismo, contra la inconsciencia, la manipulación y la esclavitud social. Mejor dicho, lo hará Perry que de esto sabe más que yo.
Si algún lector casual queda perplejo ante estas explicaciones, recuerde que la salvación está a un click de distancia. Basta con usar el botón Next Blog (siguiente blog), que sabiamente San Blogger ha dispuesto, para dar un salto al hiperespacio cibernético en casos de extrema emergencia.





